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Cuándo cambiar los frenos del coche

Pastillas, discos, líquido, ABS y frenos del tambor: todas las claves de su mantenimiento

Tener los frenos del coche en buen estado es esencial para garantizar la seguridad. De hecho, la Dirección General de Tráfico lanza campañas cada cierto tiempo respecto a este aspecto del mantenimiento del coche. Y es que, ¿cuántas veces has visto o incluso has vivido un golpe por detrás atascado en tráfico? Este y otros muchos accidentes comunes y de distinta gravedad se producen por el incorrecto mantenimiento de los frenos.

Muchas veces, y para muchos, el tener los frenos en mal estado no es consecuencia de la dejadez si no de la inconsciencia: es difícil saber cuándo cambiar las pastillas de freno o cuándo debes reponer el líquido. Aunque muchos coches ya traen integrado un sistema de aviso, este no siempre funciona y muchos vehículos aún no disponen de este extra.

Como todo, cuándo cambiar los frenos depende mucho del vehículo, del uso que se haga del mismo e incluso del tipo de conducción al que el coche esté sometido de forma habitual. Hay quienes frenan más y desgastan más las pastillas y hay otros que tiran más de marchas para regular la velocidad, alargando la vida útil de los frenos (lo cual es recomendable, por cierto). Por eso vamos a hacer un repaso de forma genérica por cada elemento del sistema de frenado y su correcta revisión.

Claves para el mantenimiento de los frenos

Cambio de pastillas de freno o zapatas de freno

Da igual que le llames pastillas de freno o zapatas, su misión dentro de la acción de frenado es exactamente la misma. Podemos decir que, de media, las pastillas de freno deben cambiarse cada 30.000 kilómetros aunque, insistimos de nuevo que esto variará en cada caso. Lo bueno de esta pieza, es que se ve a simple vista y cualquier pueda comprobar su estado.

Ten en cuenta que las pastillas delanteras tienden a desgastarse a mayor velocidad que las traseras y que, debido a diversos motivos, no suele ser un uso habitual en todas las ruedas. Por eso debes revisar el estado de las pastillas de freno de todos los neumáticos. En el cuadro de mandos suele indicar si debes reponerlas, pero además comprueba visualmente su estado cada cierto tiempo.

Al quitar el neumático, verás las pastillas de freno, que deben tener un grosor aproximado de 3 milímetros en la parte delantera y 2 en la trasera. Además, cuando tengas que cambiarlas notarás un sonido agudo cada vez que frenas.

Cuándo cambiar discos de freno

Los discos de freno tienen una vida más larga que las pastillas, y su coste también es superior (como no esto siempre va en relación). Puedes comprobar su precio en páginas de Internet como Recambios.es. Te recomendamos que siempre que cambies los discos, hagas lo propio con las pastillas, para iniciar su trabajo juntos y poder amortizar al máximo ambas piezas.

Cada fabricante establece un espesor en sus discos de freno diferente, por eso es importante que compruebes en el manual de tu coche o en Internet cuál se corresponde con tu coche. Una vez tengas esto claro, con una pieza llamada “palmer” podrás comprobar si cumple los requisitos establecidos por el fabricante.

Por otro lado, ten en cuenta que aunque el espesor esté dentro de los índices de lo establecido, siempre que estén rallados habrá que reponerlos. Algún otro signo que puede indicarte que tienes que cambiar los discos puede ser los golpes duros durante las frenadas o un sonido metálico cada vez que hagas uso del llamado pedal.

Cada cuánto reponer líquido de freno

El líquido de freno es una parte indispensable del sistema de frenado, por eso es importante que no falte nunca en tu vehículo. De nuevo, de forma genérica, es recomendable reponerlo cada 40.000 kilómetros o cada dos años si no has llegado al número de kilómetros mencionado.

Lo mejor para cambiar el líquido de freno es que lleves el coche a un taller, sobre todo si no estás acostumbrado. Pero si hoy te sientes un poco como un mecánico de Fórmula 1 y te apetece internarlo tú mismo, aquí van algunos consejos: abre el capó y con una jeringuilla específica, ataca al bote de líquido de freno para poder extraer los restos del antiguo e introduce el nuevo con la misma técnica.

¿Por qué usar una jeringuilla? Pues bien, si entra aire en el sistema de frenado, los frenos no serán efectivos. Además, antes de arrancar el coche y probar tu nuevo líquido de frenos debes purgar el antiguo de las ruedas del coche. El orden en el que debes hacerlo es primero las ruedas traseras y siempre empezando por la izquierda.

Mantenimiento frenos ABS

Hacer el mantenimiento de los frenos ABS es necesario. Aunque no requieran unas revisiones como las pastillas de freno o el resto de piezas que acabamos de mencionar, es importante echarle un vistazo de vez en cuando. ¿Qué averías del ABS puedes encontrarte? Por un lado, el interruptor de frenado puede fallar. Esto no significa que esté fundido, si no que quizá con frenadas leves o prolongadas (un semáforo por ejemplo) deje de lucir.

Si hay aire en el sistema de frenado, el ABS puede fallar. Por eso, la reposición de elementos como el líquido de frenos es importante hacerlo con un cuidado extremo. Además, los pistones pueden estar agarrotados o pueden tener fugas, en cuyo caso también tendrás que llevar el coche al taller. Por su parte, los cables del sensor también darte problemas y una piedra o una rama ha rebotado contra ellos.

Frenos del tambor

Estos afectan a las ruedas traseras y se recomienda cambiarlos cuando cambies el kit de freno entero, puedes adquirirlo online en webs como Oscaro. Suelen llegar a durar cerca de 100.000 kilómetros pero pueden averiarse prematuramente si no hacemos un correcto mantenimiento del resto de sistema de frenado. Por ejemplo, tener el líquido de frenos bajo mínimos puede ser motivo de rotura de los frenos del tambor traseros.



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